Niño es Niño

Hoy por hoy, de los temas que más nos preocupa y ocupa como padres es el tema del transgenerismo.

Este tema, delicado como una formación de cristal, azota las redes sociales con imágenes impactantes donde la comunidad trans clama por igualdad de derechos a la vez que los diferentes congresos estatales toman medidas para prohibir las demostraciones Drag para niños así como todo tipo de servicio clínico y médico relacionado a ‘Gender Affirming Care’.

Lamentablemente, las imágenes no se han detenido en protestas pacíficas ni en bandadas de adolescentes y jóvenes tirados en el piso de los capitolios, y no porque les dieron una golpiza, sino en la peor de las pataletas jamás antes vistas, bueno, así parecía.

No, las imágenes han llegado al punto de mostrar a Audrey Hale, una mujer trans armada con una AR-15 entrar a Covenant Presbyterian Church y asesinar a sangre fría a tres niños y tres adultos, entre los menores la hija menor del pastor.

 

También han llevado a la captura de William Whitworth, aka ‘Lily’, quien planeaba mass shootings en diversas escuelas en un manifiesto que encontró la policía. Ahora espera su juicio el 5 de mayo y tiene fianza de $75,000. 

Por su parte, la facción política que más abiertamente confronta el movimiento del transgenerismo, dice que ya fue suficiente, que el transgenerismo es una condición psicológica llamada Disforia de Género y que es una confusión normal en los niños, pero que debido a la desinformación y a las redes sociales, los nenes encuentran validación por parte de transgéneros adultos y por parte de una cámara de eco que resuena con la normalización de la enfermedad.

Así, la nación está dividida en este tema. Como padre, es difícil afrontar esta situación sin levantar más de una ceja, pero, en realidad, mi mayor aspiración es lograr que mis dos hijos varones se acepten tal cual como son. 

Pero, ¿qué es eso de tal cual como son? Para que no existan confusiones, yo acepto la definición de Mujer como ‘Humana Adulta Femenina’ y rechazo la definición trans de la palabra mujer que versa ‘Como se sienta el humano’.

A mi parecer, el transgenerismo es una manifestación de un espejismo colectivo donde se busca la validación de una creencia falsa, la creencia que versa que un humano puede cambiar su sexo por propia voluntad.

Aunque hemos avanzado en la medicina lo suficiente como para emular los órganos externos masculinos y femeninos, eso no cambia la naturaleza con la que llegamos al mundo.

Un niño es niño no sólo porque juega con carros ni por cómo se viste.

Un niño es niño porque el mundo que lo rodea es una sorpresa constante y una entrega de confianza ciega, una fe en los padres que nunca más se vuelve a dar en la vida. Ah, y por su pene. Y, a mi parecer, los estamos traicionando al alimentarles su cándida ocurrencia de ser niña o niño cuando son lo opuesto. 

El enfermo es el padre que le dice de una vez, ‘Claro, hija, puedes ser un niño, tú puedes ser todo lo que quieras,’ y así comienza la pesadilla de bloqueadores de pubertad, el caldo hormonal que engruesa la voz, malforma los órganos y castra, luego toca masectomía y remoción de órganos. Y es así como se crea un paciente vitalicio antes de siquiera ser un miembro activo, productivo y funcional de la sociedad.

Un hombre transgénero posando después de recibir una masectomía.

Mi intención no es generar odio hacia la comunidad trans. Ya esa comunidad está formada y dentro de sí misma viven y perdurarán los ecos retóricos de una falsa creencia letal: ‘Nací en el cuerpo equivocado’.

¡Qué situación más espeluznante!

Lo digo porque veo a mi hijo de 8 años y al otro de 3 y comprendo su inocencia, me doy cuenta que se pueden creer cualquier cosa que les diga. Jamás les haría el daño de hacerles creer que nacieron en el cuerpo equivocado. Mucho menos les expresaría empatía.

Al contrario, me sentaría a hablar con ellos y buscaría hallar la raíz de esa idea y la sacaría como una mala yerba de su cerebro. Los Mayas decían que las palabras son magia, y la frase ‘Naciste en el cuerpo equivocado’ es de las peores magias negras y siento el deber de proteger a mis hijos de aquel hechizo traumático.

Espeluznante porque veo a Chris de Mr. Beast en Tratamiento de Reemplazo Hormonal (HRT) y cómo se ‘feminiza’ frente a millones de niños fans que instantáneamente normalizan la decisión, sin siquiera consultar con un adulto pues está validado por su ídolo. ¡Qué situación!

A mi parecer, somos los padres quienes debemos entablar la conversación legislativa y establecer un camino común con las escuelas frente a la educación sexual de los niños.

Ya si llegan a los 18 y se quieren cambiar de sexo, que lo hagan de su propio bolsillo. Mientras tanto, mamá es mujer, papá es hombre, el niño es de sexo masculino y la niña de sexo femenino. Y están en el cuerpo correcto. Si usted se siente en el cuerpo incorrecto, vaya al psicólogo.

De resto, deje a los niños en paz. 

¡Qué viva América!